jueves, 26 de mayo de 2011

“Antítesis”

Nota: El sigueinte poema fue escrito de manera colectiva con mi buen amigo Diego Galvis



Qué poema más escurridizo
Hace tiempo que te pienso
Pero me sigues evadiendo
Como si lo que siento
No fuera más que un lamento. 

Una rima mal arrimada
Y un sonido cacofónico 
Que se esconde entre versos
Que ya no quiero cambiar.

Pero cambia y se escabulle
Como un intento fallido
De encontrar las palabras
De sufrir por falsos anhelos
Los anhelos que cada palabra
Se iban labrando para sí. 

Y es impreciso como gotas
De lluvia al suelo,
Como tus ojos que a lo lejos
Parecieran que apuntan a los míos.
Es esto una congregación
Molesta, pero ya ves, que necesaria.

¿En qué te convertiste ahora?
¡Maldita musa innecesaria!
¡Aléjate de mis líneas o te mato!
No necesito otra tragedia,
Ni sangre que manchen mis penas. 

No deberías como el niño en la escuela,
Al ritmo del timbre de salida:
Entusiasmarte.

No es precisamente por tu gracia absoluta
Que acostumbro escribir,
Por ahora prefiero guardarlo en recelo
Y decirlo después.

¡Huye! ¡Huye!
Huye como sueles hacerlo
¿No ves que los cuchillos aman cortar?

Y de igual forma yo afilo los míos
Ya no mereces que te enaltezca 
Tantas noches te dediqué en vela
Y ves en mis ojos la chacra de tal condena.

¿Por qué te empecinas en hablar de amor?
Ya pareces vendiéndome propaganda
Te vendes como una pobre puta desesperada
Ahora eres tú quien me querrá adorar
¡Adórame furcia, adora mi ego y mis ambiciones!
Al menos sé que acabaré enterrado
Como cualquier otro dios pagano.

¡Sal!
¡Sal de aquí!
Antes de cerrar la puerta,
No olvides que te quise.
Es verdad, te quise.
Es verdad, te quería.

Cierto es, ya no me sirves,
Ya curtida estás
Al menos de mí.

Que te asesine otro
Uno que no te ame tanto
Para que lo inspires
Y te vengues de mí
Con otros poemas
Que él te proclame. 

Musa, ya no eres
Bien nombrada en estos versos.
Musa, en tu mano quedan solo 3 dedos.

¡Sal!
¡Sal de aquí!
Sal ahora, y cuidado
De olvidar alguna pertenencia,
No querría tener que buscarte
Y nombrarte mía…
Una vez más.



Por Lukas Guti y Diego Galvis. 
24 de mayo de 2010. 20:20