jueves, 26 de mayo de 2011

El Libertador

Yo era dueño de la tierra
Donde se hablaba mi lengua.

Más allá de tales fronteras
Apenas me distinguían.

En el Norte las planas tierras
De los hombres de piel blanca
Se distinguían por su estatura
Y por la gloria de su lengua.

En el Sur los extensos bosques
Y las borrascas del anchuroso mar
Nos separaban por los glaciares
Y por los rumores del viento. 

Al Este y al Oeste 
Protegiendo nuestras tierras
Los mares nos resguardaban
De las tierras civilizadas
De las cuales ya no sabíamos
Y que seguíamos buscando
Entre cada desembarco.

Y es que varios siglos atrás
Fueron ellos quienes proclamaron
Estas tierras como suyas
Y nosotros con nuestra lengua
No logramos impedirlo
Cuando éramos los hijos
De sangre pura y espesa
De la que sólo mi negra tierra
Fue su única dueña. 

Un día regresé sin mi forma
Disfrazado por otras culturas
Y mi tierra lloró mi regreso
Porque ya no era su hijo puro
Sino una tosca abominación. 

Y yo teñí estas tierras de sangre
como vengando mi impropiedad 

he aquí que seguimos luchando
por esa falsa libertad…



Lukas Guti.
13 de junio de 2010. 2:59 am