jueves, 26 de mayo de 2011

El Mártir

Aún esperando en el umbral en que yazgo,
Rodeado, aún, por una infinidad absurda de silencio,
Por un espacio inconmensurable de nada,
De absurdidad, el sin sentido encausándome por mis lágrimas,
¡La simpleza! La simpleza haciéndome temer al dolor y a los deseos,
¡Aún era demasiado humano! El terror a la muerte…
El amor a cuesta, apuñalándome, sometiéndome, 
¡Despierta, despierta necio! 
Condenado el amor que me tienda,
Fe desgraciada, enmascarada; fuerza innegable pero engañosa
¿Por qué me tientas, por qué? 
¡Déjame en paz! ¡Aléjate! ¡No, no, no! 
¡La conciencia grita no, mi conciencia, mi carne, mis deseos! 
¿Eres tú, dios, eres tú? 
En el silencio yace todo significado… 
¡Al fin estoy temiendo al vacío que vislumbré en cielo! 
Errante como anduve jamás imaginé toparme con el principio,
Siempre fue espantoso conocerse a uno mismo… siempre. 
Soy esplín, mi espada se ha roto, el amor la ha roto; 
He caído en la tentación, de repente dios existe y me mira de soslayo,
De repente dios existe porque aún soy hombre. 

Jueves 15 de febrero de 2007 
11: 44 PM