jueves, 26 de mayo de 2011

inframundo

"En el nombre de un amigo"


Habían sucedido varios milenios.
El sueño había sido tan profundo;
Quizá fue sólo un segundo.

Cuando abrí mis ojos sólo percibí oscuridad.
El asfalto en el que yacía entumía mi espalda y mis piernas... y mis penas. 
Sin embargo, jamás sentí frío ni temor. 

Entonces decidí levantarme
¿Acaso de dónde había caído?
La calle negra y desigual se extendía entre la penumbra.
Vi ángeles y demonios que me sonreían a cada lado,
Como dibujando la eterna lid del bien y del mal. 
Sin embargo, jamás sentí frío ni temor.

Caminé sin noción como queriendo evitar la aplastante mirada de aquellas alegorías.
Caminé porque era el único camino.
Pero Jamás sentí frío ni temor...

De pronto una presencia aún más inusual que yo seguía mis pasos. 
Sin rostro y vestido de hábito negro.
Sin huellas, sin ruido, sin sombra;
Su impropiedad siempre estuvo a mi lado, 
Y jamás sentí frío ni temor. 

El camino al fin terminaba en un abismo del quenada provenía.
Ni siquiera un susurro, ni siquiera el viento, ni los ecos… 

Me paré frente al abismo pero nunca miré abajo. 
Y aquella presencia que me acompañó por la calle permaneció a mi lado. 
Comprendí pues que quería condenarme. 
¿Qué quieres elegir, el abismo, el bien o el mal?







 jueves, 06 de mayo de 2010 a las 14:06