jueves, 26 de mayo de 2011

La Banalidad (Artículo)

¿Te asustaba que no estuviera untado de tantas banalidades?

Y es que llegué caminando sin impurezas, aunque bueno, de todas maneras usaba Adidas y camisetas cuello "uve". ¡Pese a todo era diferente!  O eso decían las calamidades y los comentarios mal infundados que se dejaban caer desde las bocas.
¿Y ahora qué? Terminamos discutiendo disque porque  una u otra forma de ver el mundo nos separaba de nuestras convicciones. Pero es que las convicciones eran meras influencias desdibujadas y remarcadas por nuestra fe ¡Esa forma de ver el mundo alrededor! Pero sólo esa pequeñísima parte que penosamente lográbamos ver entre tanto polvo.

De pronto el condenado Pc se apagó por la gracia de alguna nefasta acción que yo causé con desespero. Ahora podría yo encausarle este hecho a la obra que el destino forjaba para que yo dilucidara alguna clase deverdad que sólo a mí me importaría. Ahora jamás sabré de tan desfigurada verdad porque sencillamente olvidé lo que  espontáneamente comencé a tratar.
¡Pero qué patético! Puesto que ni una hermosa forma de escribir ni la postura "interesante" con la que solías sentarte al hacerlo mientras tomabas chocolate caliente te aislaría de parecer un adolecente abrumado por el mundo, ¡Qué no se sientan aludidos, pues hablo sólo de mí! ¿Quién más tomaría chocolate caliente con las piernas cruzadas mientras escribe?

Ahora me siento con ganas de proclamarme a mí mismo un egocéntrico. Nada más liberador que poder expresar con lírico ahínco casi todas las estupideces que me agobiaron durante tanto tiempo, mientras incluso yo disfrutaba leyendo todas esas líneas que, si bien, no tan bien hechas,  al menos me dieron un lugar que lograra ocupar algún vacío.

Presiento que por tanto quejarme comience a disculparme disimuladamente así como cuando a uno le da vergüenza ¡Esque mi rostro está ruborizado! Mentira... Si hasta para escribir hay que perder la vergüenza; Igual que las decisiones, que para tomarlas hay que perder la vergüenza o sino luego comenzarías a decir sin vergüenza que eres tímido.

Prefiero, así, terminar la sin vergüenza de este elogio a las palabras; Al final, la pereza y la insensibilidad de no hacer este documento algo más largo y difícil de digerir terminaron por agobiarme...  Aquello que yo temía hubo de crucificarme.


Lukas Guti.
Comenzado el 7 sábado de agosto. Terminado el sábado 14 deagosto 12:00 pm.