jueves, 26 de mayo de 2011

Máscaras y espejos II

De pronto el arte se convierte en la máxima expresión humana, nuestra vanidad. ¿Y Qué? Se trata de crear algo. Incluso dios lo hizo cuando nadie lo veía, quizá, por vergüenza a su propia vanidad, pues nos creó a semejanza; nadie más egocéntrico que él. 
Asimismo, él temió el hombre que poseía dentro , Y a nosotros sólo nos quedaba seguir mirándonos los unos a los otros. 
Y para qué perfeccionar técnicas que sólo contribuyan a los aplausos que nos enaltecen. Tan sólo ecos que desaparecerán eventualmente. Tan sólo ecos…
Y más allá de la felicidad que tal gratificación nos otorga ¡Es indignante! La forma en cómo creamos las cosas para glorificarnos a nosotros mismos… 
Porqué no intentar crear al menos una pizca de mí, no sólo con lo que nos han enseñado. Así el mundo entero nos lo agradecería. 


Lukas Guti.