jueves, 26 de mayo de 2011

Sin Rostro

Tan despreciable que no le avergonzaba serlo.
Su juego favorito eran los deseos
Y los sentimientos más vulnerables,
En especial los corazones rotos. 

También le gustaba ponerse máscaras
Para que lo adoraran por lo que no era
Y así enamoraba a sus musas…

Era tan despreciable que se consideraba noble.
Y sonreía… se mofaba tanto del hombre
Que él mismo no tenía rostro,
Pues se lo habían arrancado las ironías. 



Lukas Guti.
16 de mayo de 2010. 17:29