sábado, 26 de mayo de 2012

Diálogos con una madre.




-      -  ¿Por qué siempre usa a dios como una excusa cuando no sabe qué decir?
-     -  Es un bien que puedo hacer, sólo él me escucha y por eso acudo a él.
-      - ¿Por esa razón siempre está sola, no? ¿Por eso prefiere hacer silencio y prefiere hablar con dios que con nosotros? ¿Prefiere hacerse la boba no? ¿Y nosotros qué? ¿dios la aleja de nosotros?
-       -No, pero me siento tranquila. En paz,  para mí es suficiente.
-       -¿Y nosotros qué? ¿Cuando nosotros necesitamos hablar entonces qué? ¿dios la aleja de nosotros? ¡Nos deja a un lado!
-       -Le ofrezco lo mejor que tengo, es su problema si lo acepta o no.
-       -Yo lo recibo con gusto, pero no me lance a dios en la cara cuando no sepa qué hacer o decir. ¿Ok?
-       -No lo haré, ya estoy muy vieja.
-       -No vale la pena luchar.
-       -Sí, aunque no lo crea.
-       -No tengo nada qué perder.
-       -Su vida es suficiente.
-       -Mi vida no es suficiente. Necesitamos de un motivo. Usted nos tiene a nosotros y por eso lucha. ¡Yo no tengo nada! Creí tenerla a ella.
-       -Aprenda a perdonar y así tendrá muchas respuestas.
-       -Es obvio, lo digo por lo que vi. La forma en cómo se alejó, la forma en cómo me negaba un miserable beso en la mejilla.
-       -No le de tantas vueltas al asunto y viva, más bien.
-       -Genial vivir haciéndose el “güevón”. Qué vida tan enfermiza.
-       -Se aprende a aceptar todo lo que venga y luego nada duele.
-       -¿Quién quiere eso? Eso se llama resignarse.
-       -Bien, no voy a decir más.
-       -Okay. Si yo me muero ¿Usted lo acepta y sigue?
-       -Hijo…
-       -¡Contésteme! Si me hermana se muere ¿Usted sigue?
-       -¿Y si yo me muero? ¿Qué hacen ustedes? Nada, llorar y seguir viviendo.
-       -No todos soportan igual las cosas.
-       -Se soporta eso y más. Hay gente que ha soportado más muertes…
-       -Porque tienen un motivo por el cual quedarse.  Quizá  hijos. Suficiente motivo…
-       -Es dios quien le enseña a aceptar eso.
-       -¿Y dónde carajos está dios?
-       -Búsquelo, llámelo. Estoy segura que lo va a escuchar. Acéptelo en su vida.
-       -Nunca lo he sentido cuando estuve llorando, solo y desesperado. Entiendo. ¿También hay que llamarlo? ¿Y si no lo llamo no viene? Qué humano me suena eso… Yo no tengo fe en eso, no intente convencerme, por favor. No meta más a dios en nuestras conversaciones.
-       -No es por intentar convencerlo. Conmigo ha estado toda la vida.
-       -Usted acudió a dios en cuanto le hablé sobre los hijos. ¿ahora entiende?
-       -Ajá.
-       -Siempre es igual, cuando la acorralo usted habla de dios.
-       -No me ofende, si eso cree.
-       -No la estoy ofendiendo.
-       -Todo esto que usted hace es parte de su limpieza, y lo acepto.
-       -Estoy siendo racional. Yo quería luchar por un motivo que creía real. Acudir a dios es como no saber qué hacer, como estar vencido.  Por eso el mundo está en la mierda, por las creencias.
-       -Es no querer aceptar su verdadera realidad, y la única válida.
-       -¿Cuál es la única realidad? ¿Dios?
-       -Sí.
-       -Eso se llama fe… entiéndalo.
-       -Si es fe en su vida, entonces le falta mucha, hijo.
-       -¿Por qué cree que he llorado toda mi vida? ¿Por nenas? He llorado por mi falta de fe. La humanidad entera lo hace.
-       -Pero llora por la falta de fe material, y no espiritual. La espiritual es la más importante.
-       -El amor no es fe material. Yo necesito amor. Incluso las religiones se basan en ello.
-       Está mendigando amor.
-       -¿Usted no le ha mendigado fe a dios?
-       -La fe nos da amor y más, sin tener a alguien tratando de darnos afecto.     
          -  Usted  me está diciendo que la fe es aceptar vivir solo y aceptar que al final siempre lo vamos a estar. ----Entonces el amor es igual que dios.
-       -La fe es amor verdadero, no material.
-       -Somos humanos, no es malo apegarse ¡Somos materia! Apegarse a algo espiritual es lo mismo. Usted está apegada a dios y yo a una mujer.
-       -¡Imagínese! Pero a usted le hacen mucho daño, a mí no.
-       -El amante perfecto… dios, ¿no? Sentir es lindo. Prefiero estar enamorado a vivir mi vida haciéndome el “guevón”. La gente cree en dios sólo porque creer en las personas les resulta decepcionante.
-       -Hijo, también me puedo enamorar de dios y es algo muy lindo.
-       -No puedo creer que haya escuchado eso de usted.
-       -Ustedes no saben nada de mí por su ego, sólo piensan en su dolor. Y ya ve, aquí estoy.
-       -Entonces hábleme de usted, y no huya con dios.
-       -No importa, no soy yo la que lo necesita ahora. Es usted el que tiene sed… te amo.


Lukas Guti.
26 de mayo de 2012. 

jueves, 24 de mayo de 2012

Amor y Duelo; De un suicida.






Esto es una carta suicida ¿En verdad se le pude llamar así a este tipo de cosas? Tanto drama es innecesario. Posiblemente busco con tan embarazosa pretensión desenfundar los motivos de una muerte preconcebida, y existen tantas formas de hacerlo y todas tan poco sublimes. ¿Acaso qué muerte es sublime? En realidad es sublime sólo la forma en cómo las personas se empeñan en hacer de la muerte un espectáculo fúnebre o religioso. Es difícil no ver algo como esto cual creación literaria, tan sincera como falsa; No se preocupen, no les voy a hablar de sexo en el mismo ensayo para que no se alteren.
Pensar en el suicidio es egoísta cuando recordamos a  las personas que nos rodean, y no encuentro formas para justificarme ante ello, sin embargo, si el individuo busca justificaciones para vivir, por qué no buscarlas para morir.
Me atrevo a comparar la vida con el amor que un individuo le adjudica a algo o a alguien, el sentido.  El individuo lucha y cree en ello, en la vida, la vive y teme morir porque teme perder la vida; igual que en el amor, [1]La Entelequia. Al final el individuo muere por algo que lo motivó o desmotivó.
La idea del suicidio no surge de manera instantánea. Es una idea que se cultiva a medida que pasan los años. Una decisión que se va construyendo  en conjunto con las experiencias y decepciones, sea cual sea. El hombre necesita de su aniquilación para simplificar el sentido del que desea pender, los ideales insoportables que lo crucifican, y la necesidad de buscar su propio camino.
Confieso que nunca he intentado hacerme daño a mí mismo. Le tengo pavor a tales actos, y precisamente por este motivo  siempre he considerado que lo haría con mayor seguridad, suicidarme, sí, no debe sonar tan dramático ¿No? Como el sexo ¿No?  “Me he visto al borde de un abismo con mis manos empapadas en sudor frío saltando hasta el fondo con decisión” ¿Y quién no?  Somos “volublemente idénticos” porque la repercusión del ser en el otro determina la propia visión del mundo, por tanto iguales.
Es complicado, asimismo,  juzgar a una persona que “intenta” suicidarse o que falle en el intento, o bien que sólo se haga daño a sí mismo y descubra que esto es mayormente liberador, pero efímero como orgásmico, por tanto un círculo vicioso que evoluciona en el daño propio;  Es complicado dilucidar la magnitud de [2]Esplín que acoge al ser en esos momentos de abandono, la soledad no por estar solo, sino por el abatimiento que encausa el peso del universo entero sobre una existencia. El peso de existir dentro de limitaciones y sub-limitaciones creadas por nuestras sociedades a partir de esa necesidad de liberación.  ¿Entonces por qué el suicidio no es algo digno como la propia decisión de vivir?
 Por la única razón por la que el individuo vive es semejante a la de un reloj de cuerda que camina hasta cierto punto en el tiempo. No por inercia sino por función. Nuestra limitación es nuestro propio cuerpo, pues al cabo deja de funcionar por agotamiento físico y natural.
Cuando el individuo comienza a cuestionarse, también comienza a considerar  el suicidio como una opción. Lo que detiene al hombre reflexionar  ante ello es que este es un camino ensombrecido por la incertidumbre, desconocido al final, el raciocinio; Es lógico, pues el hombre es terrenal y de alguna manera se siente seguro en esta tierra. Entonces el hombre vive por inevitable continuidad. El presente es su continuidad, todo lo demás  son percepciones para situarse en un punto del camino recorrido, alguna otra manera de darle sentido a tal continuidad. Ahora bien, la forma en que el individuo supera esta idea es “intentando” no pensar en ello, igual que los suicidios fallidos, esto es la distracción. Y surge  el sentido tan necesitado, el ideal desde una yaga,  el significado a postrer para seguir con la continuidad. Y bien, que como digo, el individuo sólo busca motivos para vivir, o para morir.
Si bien, el suicidio es por  causa emocional, sin importar el motivo, esto amerita justificación. Comparemos de nuevo al amor, que si el amor no fuera emocional no existiría la pasión en ello. ¿Qué sucedería, pues, con el sentido? El amor racional no existe, tampoco el suicidio racional. No sean suicidas, suicídense. He ahí la entelequia.


Lukas Guti.
Jueves 24 de mayo de 2012.



[1] En la filosofía de Aristóteles, fin u objetivo de una actividad que la completa y la perfecciona.
[2] El esplín es propiamente un estado duradero de melancolía o hipocondría, que produce tedio de todo. El tedio, el hastío y el aburrimiento pueden ser pasajeros y circunstanciales, mientras que el esplín se lleva dentro, como una disposición de ánimo motivada por causas físicas o morales.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Duelirio


Muñeca pelirroja  sin alma que parpadea
Duelirio inerte que respira sin corazón
Pedazo de alguien que te abandonara
Vestigio de lo que quisimos del otro
Homenaje a esa frialdad infranqueable
Cual señuelo que rondaras y callejuelas
Y mis mañas impotentes que gritara
Resonantes,  disonantes por tal vacío
El silencio el grito tan hilarante tuyo  
Mis cortadas en el pecho por tu pecho
Un corazón negro lacerando cual escudo
La muñeca  un cartucho de mis pesares
¡La muñeca que antes se entregara!
Un recipiente sellando tantos recuerdos
Muñeca empolvada  y rellena con sangre
Muñeca humana e inhumana… ¡Mi muñeca!
Muñeca rellena de veneno, y en mis venas.


Lukas Guti.
16 de mayo de 2012.