viernes, 22 de marzo de 2013

Kafka


Decidí tomar decisiones que me sacaron del círculo social estimado por muchos. Si muero mediocre sabré entonces de mi gran error y  de mi ignorancia, pero no fue fácil tornarme en contra de lo establecido para continuar por mi camino; ya aunque me costara sacrificar ciertos conceptos que en la actualidad subestiman, como el amor o la libertad para soñar, e ignorando el peso de las responsabilidades que nunca tomara en serio. Sin embargo, al amor fue demasiado fácil tomarlo en serio cuando fue el cuerpo de una mujer la gran motivación, y la mujer misma. Seré acaso un idealista o soñador, algo que una vida llena de responsabilidades nos enseña a cambiar… o a ignorar.  La gran presión de una sociedad incitándome a academizar mis rústicos hábitos y percepciones. Era pues, yo un simio artista en medio de muchos humanos caminando por las calles y  los andenes y a la sombra de edificios. Especialmente a la sombra de sus propias decepciones. ¿Y qué? Había también otros simios indigentes cargando costales que les importaba menos que a mí estas paredes erigidas y que los humanos sí podían repudiar sin sentirse juzgados. Por buena o mala fortuna, en ocasiones yo pasaba desapercibido, pero sólo porque mi simiesca presencia la cubrían ropas limpias. Pero yo no era un Kafka ni un capullo, pues jamás cambiaría. ¿Para qué? No estaba del todo mal soñar con libertad en esta prisión disimulada de asfalto y paredes que nos brindaba una vaga sensación de seguridad, pese a los ladrones y a los homicidios. Pese a la desbordante necesidad del nombre de auto aniquilarse sólo porque no comprendía la vida, eligiendo cualquier razón que calentara su cuerpo para ponerlo en práctica y sentirse vivo…


Lukas Guti
22 de marzo de 2013.

"Enséñame a Olvidar"

Vivir con recuerdos es insoportable, incluso si son recuerdos buenos. Deberíamos poder renacer cada día... los recuerdos son un martirio que atesoramos, mientras que la memoria son las cicatrices del alma y del cuerpo, esto último mucho más útil pero mecánico.

viernes, 8 de marzo de 2013

Ruidos


A una amiga.


Mi motivo es mi soledad y mi abandono, y esta carta que te escribo sin entender bien por qué lo hago, pero me arriesgo a pensar que es porque jamás te he visto, pues es probable que la  confianza que te tenga pueda ser por eso mismo: Porque no nos conocemos y no podemos juzgarnos.
El individuo es bastante voluble en cuanto esto. Apenas se siente medianamente juzgado huye y se esconde tras máscaras. La ventaja de tú y yo es que ni siquiera conocemos esas máscaras del otro, somos la infinidad y el límite es la imaginación. Pero asimismo es una desventaja, dado que precisamente por esa falta de límites somos poco reales…
En mi corta vida escribir me ha ayudado a superar etapas difíciles que no imagino de qué otra forma las hubiese superado. Y no es debilidad, estar siempre sobrio no es nada fácil… estar siempre sobrio es tan difícil que apenas puedes vivir en paz contigo mismo. Igual que mi larga discusión sobre el hombre sin fe. “¿Quién es más fuerte, un hombre sin fe o un hombre con fe?”. Si lo ves como yo, un hombre con fe es el que siempre está ebrio. Escribí un libro entero ambientado en tierras fantásticas y hoy apenas logro leerlo porque me asusta… y me lastima. Muchas veces mi poca fe en mí me hace cuestionarme tanto que me torna débil. Siento que soy un mediocre en cada cosa que hago. No profundizo pues me contento con degustar la meta que me propusiera. Al igual que las canciones que haya compuesto, jamás pensé en hacer algo así hasta que lo hice… y estuve maravillado, enamorado de mí mismo; Pero a la vez decepcionado. ¿Era tanta la vanidad? Pero no era mi vanidad, sino la del mundo. “¿Y si no se oye bien?” La aprobación es algo tan remarcado en este mundo de vanidades que es indispensable para aceptarse y aceptar incluso la fe tan frágil del hombre, de lo propio. Pero si no se oye bien, es porque no está bien. Es igual que el silencio que escuchas cuando pierdes la fe, alcanzas a oír las entrañas del universo y te abruman, pero si oyes el ruido no estarás bien… necesitas oír música. Por ello soy un mediocre, a veces no me oigo bien y me oigo bien sólo cuando tengo fe en ello.



Lukas Guti. Viernes 08/03/13. 

domingo, 3 de marzo de 2013

Mi música es un grito disimulado; A nadie le gusta que lo aturdan.
Hoy no puedo vivir así. Quizá mañana cuando despierte... pero no hoy.