jueves, 24 de julio de 2014

Un café.



Un café y un salpicón entre paredes viejísimas sin revocar,
Y lo que más recuerdo es tanta incredulidad en sus ojos.
Era un lugar tan real que temblaba sobre sí mismo,
Quizá sus cimientos reforzados también reforzaron mi duda…

Estar allí nunca ratificó mis intenciones de estar equivocado,
Ni mi mediocridad o mi falta de confianza…
Estar allí significó el resurgimiento de mi propia vida.

Ventarrones susurrándome palabras mesuradas al oído
Que yo pronunciaba al pie de la letra como armándome de valor,
Ambos como Adán y Eva en un paraíso de piedra prediseñado
Dispuestos a arriesgar la tranquilidad por las emociones.

Caminamos por un gentío abarrotado en  angostas callejuelas,
Vendedores ambulantes aspirando centavos
Y una anciana  que mirándome a los ojos gritó inescrupulosa:
“El mal del encierro”.

En todo el transcurso mi silencio le causó una tierna sonrisa,
Quizá felicidad en ella o simple picardía.
Y yo había dado tanto en el primer paso para estar con ella,
Que sin percatármelo  me fui quedando sin aliento.

La noche cubrió al sol y también a todas las pretensiones.
Pues sólo nuestros corazones decidieron adónde culminar…
Y aquí estamos…  probablemente no donde queríamos estar.


Lukas Guti.
24 de julio de 2014.








martes, 22 de julio de 2014

Engendro



El  engendro ocultándose en un caparazón
Ensombrecido por el chisme y las verdades a medias,
Y su encorvada postura su dicha verdad, ese caparazón.

No fue mítico, sencillamente alguien bajo penumbras,
Cualquier sombra que lo hiciese acoger sobre sí mismo.

El temeroso sujeto de las realidades inesperadas,
Que  llegaban lastimando y deformando las perspectivas
Y a su encorvada postura moldeada por la vida.

 Que pendía desesperadamente del amor y su ilusión.
Que evitaba verse reflejado  ahí en su curvatura,
Lo que hizo de sí por clavarse en la terquedad.

De su ropa harapienta que arrastrara sobre el asfalto
Desgastada por su incapacidad a levantarse,
Fundando con cada paso su comodidad al infortunio.

Ya no era un hombre esa infortunada figura,
Que sometido por los meros deseos e inseguridades
Se le oía chillar en ocasiones como eso… un hombre.


Lukas Guti.
22 de julio de 2014.



sábado, 19 de julio de 2014

Escudos y quimeras

De escudos rotos por la sinceridad
Colgados en las paredes del pecado.
 Sin yelmos el pecho y nuestros corazones,
 Solo el calor de las pieles acariciándose.

Los besos que tanto soñara en las noches;
Ahora en mi boca y prohibidos,
Que seca yació por una década entera,
De repente enterrada en el presente…
Y en tu boca.

De madurar a medias e ir tropezando,
Que tropezar contigo fue lo maravilloso,
De amarnos entre el desconcierto…
Eso que tanto detestabas.

De un recuerdo el primer beso y tus labios
En medio del corredor sombrío.
Sin luces revelando  el secreto,
Hoy de nuevo un sueño que anhelo.

De un “te amo” sencillo y abierto
Bien recibido,  y lo que me diste,
Según tus suspiros  en los que naufragaste,
 Estremecida tu carne al oírlo
La hermosa condena de la complicidad.

Te escurriste en el llanto de una noche
Y en una traición de la que no gritaste,
Huiste  bajo el  fervor de la ira, enceguecida,
Me viste como abominable quimera.

Es que no quise ser tu amante,
Quise ser tu artista para amarte.
Hoy ya no sé cómo suplicarte,
Pues ya no escuchas mi lenguaje…

Lukas Guti.
19 de julio de 2014



viernes, 11 de julio de 2014

De cierta ironía.

Me vi envuelto en prolongados sueños auto- diseñados.
Esos juegos mentales propios de los que nadie sabría,
Ni contándolos en las noches y cobijándonos con sinceridad,
Frustrados por las altísimas paredes de la inseguridad…

Los ilimitados mundos imaginativos de un solitario,
 Que repentinamente refugiaban el pecho, calentándolo,
Un sueño lúcido lo bastante cómodo para creerlo…
Recuerdo ese pasado infestado de ilusiones, borroso,
Hoy un rompecabezas mal armado en mi cerebro.

Recuerdo la sombra abalanzada sobre mis hombros
Y una cascada de lágrimas que se secaban en el suelo.
Si bien tanto confort fue un mero engaño prediseñado,
Por la autoflagelación que no me dejó creer del todo,
Y la adicción a este inverosímil sentimiento.
Tú imagen esa creencia mía, mal argumentada y reinventada,
 Lo suficiente irreal para sufrirla con ahínco.

Tan irreal como el hecho de que podría darte un beso si quiero,
Qué estás ahí y que te huelo. Y que te hablo y te suspiro.
Pero  sigues entre lo inverosímil…  y mi adicción a la imposibilidad.



Lukas Guti.
11 de julio de 2014