sábado, 17 de septiembre de 2011

La Fe de los Mártires.

Despertaba caminado sobre un amplio trecho
Y tantas cosas surgieron y cuán difícil fue aceptarlas
Un rollo de película manipulado para verlo existir
Tanta conciencia para terminar lamentándose
Años muchos como sin importancia trascurridos
Esparcidos cuales claros de luna entre bosques
Olvidados por la pereza de vivir plenamente
La negación tan fácil de aceptar como un flagelo
El masoquismo del individuo sufriendo por voluntad
Los mártires modernos reflejados en una vieja cruz
Es que cortarse uno mismo causara embelesamientos
El fetiche de sentirse vivo de vez en cuando
Cuando incluso el sexo se vio sobrevalorado
La sangre tan amarillista surgía cual salvadora
La vulgaridad hecha un torrente de muerte ansiada
El suicidio como otra forma de vida inconsciente
Los que vivían enojados y sin comprender la fe
Los que morían encausados a tantas desidias ajenas
Porque sufrir por las propias no era suficiente
Nos convencíamos incluso de nuestra hipocresía
Escuchándonos, leyéndonos, mirándonos y viviéndonos
Era más real no arriesgarse sin necesidad de soñar
Más fácil que creer tantas otras cosas abrumadoras
Creímos en no ser creyentes y felices fuimos ignorando
Por un tiempo con aquella  ausencia de necesidad
Y en cuánto esta aparecía nos volvíamos hombres
Llenos de motivos y razones para seguir viviendo
Y fue tan necesario enamorarse y desenamorarse
Fue tan indispensable amargarse y tomar riesgos
La vida misma obligándonos a vivirla y agotándonos
El tiempo siempre descarado sacando todo en cara
Burlándose diariamente con muecas irreprochables
Algún otro dios inservible de los hombres temerosos
El temor que tanto les causaba aventurarse
La idea de estar siempre seguros y de pertenecer
Un sistema corroído por el orden y las reglas
Los excesos organizados entre libros de valores
La sociedad de hoy enmascarada en moralidades
En contra de las paredes que nos erigíamos
Hicimos el amor una noche cualquiera en nuestra vida
Y luego, por si fuera poco, el mundo quiso cuestionarlo
Y no me digan que fue tan fácil intentar creer
Pues que por ello admiramos los individuos con fe
O los que decidieron creer sólo en la humanidad
Y no en ellos mismos por necesidad de sacrificio
Qué manera tan humilde de ufanarse como mártir
Y nosotros felices construyendo alegorías de ello
Soñadores atrapados entre amplios trechos inventados.


Lukas Guti.
17 de septiembre de 2011.