viernes, 20 de abril de 2012

Palo y astilla.



Conozco un hombre que lleva llorando diez años
Contara el tiempo de su desmedida forma de amar
Y la infinidad de actos con los que defendiera su causa
Un quijote tan real entre paredes erigidas sobre el amor
Una Eneida de azares con los que la vida se fugara;
Su mujer la causa, una causa de su voluntad y su fuerza
Que por su lucha y sus manos ensangrentadas y su fe
Tan burlesca la vida como un cuento mal desarrollado
Y  como los individuos clavándose los unos a los otros
La cruz  y el indicio, y mi muerte y que te tuve, mujer…
Que sigo viviendo igual que aquel hombre devastado
Pendido de un lingote de tristura y botellas de alcohol
Contara su historia sobre un hombre desafortunado
Que su nobleza un corazón abierto, con cicatrices
Que tan desinteresada su fe, su bendita fe sin morrión
Apenas contaminada por la paranoia de los fanáticos.
Ella la causa de su profunda lucha y no cual divinidad
Tan sólo una mujer postrada en su cama entregándose
Una mujer que se le abría de piernas porque lo amaba
Ambos la cruz de que se forjara entre sudores y gemidos
Ambos el amor que el propio mundo pervertiría
Y sus deseos, el deseo mismo de amar al otro;
Conozco un hombre que lleva años entre paredes
Y el mundo dibujándose sobre arrugados papeles
Erigiéndose tan descaradamente como una sombra
Y él… ahogándose entre botellas de alcohol.


Lukas Guti.
20 de abril de 2012.