viernes, 27 de abril de 2012

"Una llamada"; Fragmento II, nuevo proyecto.


…Me arriesgo decir que esta brecha por la que están sujetas las generaciones es nada más el  yugo al que se niegan soltar.  La supuesta mentalidad abierta acerca de la sexualidad es un cambio forzado hacia métodos que muy pocos se inclinan a usar. Ojalá no me trague varios moscos al abrir mi boca y decir que la responsabilidad sexual está sujeta no sólo a la experiencia ni a las veces que tengamos este tipo de charlas, sino a la  forma en cómo vemos la vida; para mí los embarazos no deseados son el producto de las opresiones sociales y  la falta de exploración sexual.
 A los 55 años, él era un hombre obsesionado con el sexo, de su boca siempre surgían frases tales como “el sexo es algo maravilloso”, enalteciéndolo de formas espirituales y pretendiendo, en algunas de nuestras conversaciones, que no tuviera relaciones con su hija y que redujera todo a una amistad. Recuerdo muy bien que se forzaba asimismo porque de su boca brotaran palabras como penetración o eyaculación. Frases que yo mismo le ayudaba terminar. Me resultó cómico que me preguntara cada vez que si yo controlaba mis eyaculaciones, cuando para mí era más placentero no eyacular y oír a mi nena quejarse de placer; cansado pero satisfecho, al menos por mi parte. Y es que, eyacular también era importante. Que si bien una mujer que te ame se va a tragar todo tu semen o empaparse con él. Incluso las que no te aman, innegable demostración.
 “No señor, yo no me vengo adentro, lo saco de vez en cuando y limpio los residuos seminíferos en sus propias piernas, luego se lo vuelvo a meter, a veces lo saco para que me lo chupe, a veces lo saco para chupársela a ella y meterle los dedos, le muerdo el clítoris y lo succiono,  le paso toda mi legua y me mojo los labios y el mentón de sus jugos, la poso sobre mi y la penetro con mi lengua, caminamos juntos por toda la cama, sudamos las sábanas y las almohadas, halamos nuestros cabellos y apretamos nuestras manos entre sí, la clavo hasta el fondo, la clavo en la cama, mi cruz y mi duelo, mi perdición, me rasga la espalda y los lunares,   la hago sentirse amada por miedo a que no me ame, me entrego así como ella me abre sus piernas; la volteo y la penetro lo más profundo, la pongo en cuatro, nos amamos, nos susurramos cosas el uno al otro, eso que seguramente dicen todas cuando uno se los mete… Y qué, al menos tuve el gusto de oírlo,  a ella le gusta y, cuando quiero eyacular, lo hago en su estómago o en su boca, y a ella le gusta”.
 Señor, yo también leí los libros de sexualidad donde enaltecen al sexo y todas esas cosas que la gente como usted lee para educarse, más que por educarse para ellos mismos practicarlo, desgraciados los faltos de imaginación, como usted, que se educó tarde.  Sin embargo, tener sexo es fácil… amar y tener sexo es lo difícil, pero usted esto no lo habría entendido. Lo siento, me cojo a su hija.  
Era tan caro planificar en esta sociedad tan corrompida por los porcentajes. Planifiquemos hoy, compramos 3 condones a 7 mil pesos. Y si lo vamos a hacer toda la semana nos jodimos, para que no todo sea sexo ¿no? Y si me dieron ganas de penetrarte me aguanto las ganas o te penetro. Más bien te penetro, está bien, consigamos otros 15 mil para una Post day por si acasoY si no los tenemos, mierda, nos embarazamos o abortamos ¿no? ¿Por qué no se cuidaron? Te tenía muchas ganas, mujer. Entonces pongan condones gratis en cada esquina, para follar tranquilos, pero si comprarlos en una droguería es hasta vergonzoso, imagínense que nos vean sacando condones diariamente. A la mierda, yo sacaría el dispensador completo. Quiero follar tranquilo. Amor, cómpralos tú; está bien, digo,  yo los compro. Sociedad gran puta donde nos educaron, no hay peor puta que usted, Don señor de mente abierta, usted, un dibujito coloreado del prójimo. Está bien, me voy a calmar y voy a comprar los condones, “métemelo sin condón”. Ok. 30% de probabilidad de un embarazo de esta forma, bueno, eso dicen en internet. Maldita sea, no puedo follar tranquilo, no tengo condones, no tenía dinero. Mejor te hago anal, amor ¿Te duele? Voy despacio ¿Te gusta? A mí me gusta, estás muy lejos amor, mírame, soy yo quién te penetra, igual que cuando lo hacemos en cuatro, aquí estoy, estás muy lejos, acércate, estamos juntos… no es sólo sexo, te estoy penetrando, corrompámonos juntos, te amo.
Esa noche dormimos juntos sobre los cojines de la sala tirados en el piso. Hicimos el amor dos o tres veces, no recuerdo… 


Lukas Guti.