martes, 28 de mayo de 2013

Amando

La potente voz de mi abuelo resuena desde afuera, haciendo cortesía con cualquier vecino o transeúnte. El recuerdo latente que oía a través de la ventana, junto con los pájaros posados en los cableados, en el segundo piso del apartamento ¿Por qué volvía tan rápido?

Oí gemidos de una mujer a la que penetraba. De nuevo los pájaros, los automóviles,  la ventana, el mundo queriendo asomarse desde afuera; El segundo piso ensombrecido por  edificios, la voz de mi abuelo alejándose. No lo saques, decía la mujer.

Me torné mecánico en pleno acto sexual, y el calor, los suspiros, la ansiedad, la puerta, la ventana de par en par cual sus piernas; Hundiéndome en otros universos. Me torné un monstruo al que suelo admirar, e intenté amar para no deformarme en otra cosa.



Lukas Guti, 27 de mayo de 2013.