Fábulas.
Retorné a
esas tierras sin recordar pasadas memorias. Aventuras enterradas por leguas y
leguas de olvido. Las praderas y las
siluetas de las montañas majestuosas, separando las realidades inventadas de
otros mundos.
La serenidad
de mis sueños plantados en estas tierras, junto con mis pasos sobre el pasto y
la inmensidad. Me interné hacia el oeste
sin saber lo que buscaba, no encontré nada más que mi propia fascinación, la niebla como telón de los parajes abriéndose
paso.
Crucé entre
los pueblo asentados y solitarios; Tampoco encontré indicios de nada que
quisiera ver, ni de nada de lo que quisiera recordar. Observé al sur y desde
una torreta partían zepelines. Iban hacia sur y sin capitán o tripulación, sólo
el viento intervenía en su dirección. Volé por días inmerso entre nubes
blanquísimas, hasta otras tierras frías que ya conocía, pero de las cuales ninguna
evocación surgía. Arribé entre una ciudadela ennegrecida por la guerra, y un
tigre con ojos de esmeralda y alas gigantescas me esperó. Con venia incitó a
que subiera sobre su largo lomo gris, y volamos juntos alrededor de la
ciudadela, que el humo de grandísimas fogatas cubría con tristeza. ¿Adónde me
llevas… adónde?
Cruzamos
sobre tantos pueblos que perdí la cuenta. Territorios tan diversos entre climas
y vegetaciones, cascadas, nieve, tierra negra, árboles, lagos, riscos… Pero nada
más hermoso que aquellos robles de cristal, plantados a lo largo de ríos y pendientes
de nieve, y una ciudadela escondida sobre sus gigantescas copas.
Sobrevolamos
las cúpulas y los edificios, sobre gente
que apenas se inmutaba. Allí, entre la callejuela, vi desaparecer al
maravilloso tigre. Caminé sobre la empedrada, entre las personas, y recordé. Mi
cuero se estremeció y mi corazón saltó de su pesadumbre. Recordé y quedé
estupefacto. Recordé… continué mi paso,
prudente, entre la caterva indiferente. Nadie me conocía; Yo los conocí a todos
alguna vez. Crucé por la fuente, recordé más, fui a la plaza central, perseguí
un fantasma, perseguí el recuerdo, perseguí memorias…
Ya no era un
sueño, su ausencia no lo era… Ya no era
fábula.
Lukas Guti.
9 de agosto
de 2013
Comentarios
Publicar un comentario