viernes, 10 de enero de 2014

La educación no debería ser motivada por la competitividad. La competitividad está directamente enfocada hacia el innegable negocio de lo que hemos hecho del mundo. “Ser mejor” es un concepto tan pretensioso y egoísta que dejamos que ello nos gobierne someramente y con ello hemos construido nuestros imperios. En mi experiencia, si la educación que recibes te estimula para que supuestamente seas “mejor” y no lo disfrutas en lo más mínimo, lo único que lograste es moldearte pulidamente para funcionar el resto de tu vida. Si bien, esto ya ha sido aceptado por la gran mayoría, he allí el resultado de lo que hiciste de ti. 
La educación debería enfocarse en lo divertido que pudiera ser aprender. Pero eso tampoco le sirve al mundo viciado en el que vivimos.