viernes, 19 de mayo de 2017

La máquina



Dejé mi puerta y mi ventana abierta  todas las noches desde entonces,
creyendo oír voces que aclamaran mi desidia en este inacabable Mayo.
Quizá estas voces fueran recuerdos de mis fantasías escritas ha tiempo,
Desgastado mi cuerpo por años bajo la luna que tanto recuerdo,
y los altozanos allá delineando el cielo como pedazos de cartón ennegrecido.
Hoy este paraíso yaciera prohibido por el surgimiento de otra época,
pues soñar era costoso y pocos se atrevían sostener tal descaro...
A veces no eran las voces  ni el terror de estar solo debajo del cielo;
A veces solo era la lluvia... Sin embargo, miraba de vez en cuando afuera,
esperanzado por ver algo o alguien que cambiara mi horrible semblante.
Nunca vi nada diferente a   las puertas que me separaban del mundo.
Allá todo resultaba en inundaciones y abismos infranqueables,
Y nada detenía la inevitable manera en que moldeaba a los países.
Nadie era culpable de semejante indiferencia, ni siquiera la humanidad.
Pero era fácil escucharlos quejarse los unos de los otros sin reparo.

Yo vivía en una especie de máquina de vapor que viajaba entre linderos,
Salir solo era necesario si me alcanzaba algún tipo de responsabilidad;
El resto del tiempo escudriñaba entre hojas viejas en busca de historias,
buscando una quietud imposible disimulada por una lista larga de canciones.
El ruido tapando ruidos externos insoportables, fango sobre fango.
Era un engaño bastante peculiar. Algo que solo entendería alguien en el fango.

Cuando finalmente conseguía dormir era cuando oía más clara esta voz.
Pronunciaba mi nombre sin temor a que nadie más la escuchase;
Interrumpía mi sueño más que la imparable rotación de la tierra.
¿Quién eras? Acto seguido abría mis ojos y observaba entre la persiana.
Nunca vi a nadie esperando en la puerta que me separaba del mundo,
Tampoco había nadie  sentado en mi cama, o en las sillas del cuarto.
Dejé mi puerta y mi ventana abierta  todas las noches desde entonces.
Dejé mi puerta y mi ventana abierta  todas las noches desde entonces...


Lukas Guti.