domingo, 23 de septiembre de 2012

Ruina




Y ahora, refugiado en este lugar maravilloso
Como una rata de campo amedrentada por la luz,
Por la ciudad erigida a lo lejos sobre montañas
Y por la bulla que aún escucho en mi interior.
A veces, el sol calienta mi desolación y mis huesos;
No la ruina que cargo en mi pecho, ni mi alma.
Vendí mi fe a esta pieza de madera que toco
Pero apenas la música suaviza tanta desidia.
Me abandono a infantiles presunciones
Mientras me falla el objeto o la idea que poseo
Hoy es una guitarra, antes fue amor y letras;
Antes fue tu presencia, una canción deslumbrante,
Dios, el bien y el mal, el deseo, la voluntad ¡El motivo!
Y el mundo que te desviara de mi camino.
Veo tanta niebla y costumbres, los rediles sociales;
Juzgado por no comportarme. ¿Comportarse?
Regímenes dictando buenas conductas: “No deprimirse”,
Madurar, trabajar, madurar, estudiar, crecer… madurar.
Tan absurdo como una sociedad enseñando a creer,
Enseñando a vivir bajo estándares e ideales,
 Limitados a lo que alguien más les pudiera enseñar,
Que si no es pagado, no es trabajo… que no lo vale.
¿Fue tan malo dejar que la vida nos embistiera?
Es que no querías sufrir en el futuro, es que te criaron;
Te crearon… te mimaron, te crearon, te marcaron.
Arruiné la línea recta de tu  camino  y viste mis senderos;
Que no le temía a la muerte sino al dolor antes de morir.
Hoy todos quieren matarse y por ello hacen silencio,
Cualquier motivo es suficiente, pero no lo son las razones…


Lukas Guti.
23 de septiembre de 2012.